El Consejo ha adoptado el pasado 1 de febrero la Recomendación por la que se modifica la Recomendación sobre un enfoque coordinado de la restricción de la libre circulación en respuesta a la pandemia de COVID-19.

En virtud de esta recomendación, a las categorías existentes (verde, naranja, rojo y gris) se añade un nuevo color que será el rojo oscuro en el mapa semanal publicado por el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (CEPCE). Este color indicará las zonas con presencia muy elevada del virus y en particular debido a variantes preocupantes más infecciosas. Se definen como zonas en las que el índice acumulado de notificación de casos de COVID-19 en los últimos catorce días es igual o superior a 500 por cada 100 000 habitantes.

Los Estados miembros deben desaconsejar todos los viajes no esenciales a zonas de color rojo y rojo oscuro, tratando al mismo tiempo de evitar perturbaciones en los viajes esenciales.

Los Estados miembros deben exigir a las personas que viajen desde una zona en rojo oscuro lo siguiente:

‑ que se sometan a una prueba de detección de la COVID-19 antes de su llegada;

‑ que se sometan a cuarentena o autoaislamiento.

Pueden aplicarse medidas similares a las zonas con una alta prevalencia de variantes preocupantes.

Dado el aumento de la capacidad de realización de pruebas de diagnóstico de la COVID-19, también se modifica la Recomendación para dar a los Estados miembros la opción de exigir a los viajeros procedentes de las zonas clasificadas como naranja, rojo y gris que se sometan a una prueba antes de la salida.

La decisión de restringir o no la libre circulación con motivo del COVID-19 es competencia de los Estados miembros, si bien el Consejo adoptó una Recomendación en octubre de 2020 sobre un enfoque coordinado de la restricción de la libre circulación en respuesta a la pandemia.