Indemnización por clientela: El distribuidor tiene que acreditar fehacientemente la existencia de una clientela lograda fruto de su actividad

Posted by on 10 octubre, 2014 in Contratación Internacional, Sentencias | 0 comments

En una sentencia dictada recientemente (TS Sala 1ª, S 5-11-2013, nº 647/2013, rec. 1414/2011), el Tribunal Supremo declaró el derecho del demandante a una indemnización por clientela y fijó el importe de la misma, “al haber la actora acreditado la existencia de una clientela lograda fruto de su actividad, ininterrumpida durante más de veinticinco años”, quedando probado que la actividad del distribuidor cesado seguiría produciendo ventajas sustanciales al empresario.

Hay que indicar que en estos casos la Jurisprudencia ha venido aplicando, analógicamente a los contratos de distribución, el art. 28 de la Ley 12/1992 sobre contrato de agencia, relativo a la indemnización por clientela,  una vez producida una  resolución unilateral del contrato por el empresario. Se ha recurrido a dicha analogía para llenar el vacio legal producido por la inexistencia de una  ley sobre contratos de distribución.

El art. 28 de la Ley sobre contrato de agencia dispone que:

Cuando se extinga el contrato de agencia, sea por tiempo determinado o indefinido, el agente que hubiese aportado nuevos clientes al empresario o incrementado sensiblemente las operaciones con la clientela preexistente, tendrá derecho a una indemnización si su actividad anterior puede continuar produciendo ventajas sustanciales al empresario y resulta equitativamente procedente por la existencia de pactos de limitación de competencia, por las comisiones que pierda o por las demás circunstancias que concurran.

No obstante el TS en la sentencia mencionada advierte que no es posible aplicar analógicamente al contrato de distribución la LCA de forma automática, al ser ambos contratos distintos, a pesar de sus similitudes.  Así como el distribuidor compra y revende las mercancías del fabricante por cuenta y en nombre propios, con la ganancia que representa el llamado margen o beneficio comercial, el agente promueve y, en su caso, concluye la venta de los productos del empresario, por cuenta y en nombre del mismo, a cambio de una comisión. Precisamente la consecuencia de esas diferencias es la improcedencia de aplicar, de un modo automático, los artículos de la Ley 12/1992 a la liquidación de la relación contractual de distribución , como si esta igualdad jurídica fuera esencial.

Para el TS no es correcto por tanto “recurrir a la analogía para aplicar a la liquidación del contrato de distribución las normas de la Ley 12/1992, sin tomar antes en consideración las circunstancias concurrentes en la relación entre las partes y las características del mercado relevante”.

Ahora bien en aquellos casos en que procede la aplicación analogica de la Ley sobre contrato de agencia, el TS dispone que el distribuidor sólo tendría derecho a la indemnización por clientela si se hubiera probado la concurrencia de los requisitos exigidos por el artículo 28 de aquella Ley. En los casos en que se acredite de forma clara que, merced a su actividad, el distribuidor hubiese aportado nuevos clientes al empresario o incrementado sensiblemente las operaciones con la clientela ya existente, y exista un ” indicio de razonabilidad ” de que su actividad puede continuar produciendo ventajas sustanciales al empresario, el distribuidor seré merecedor de reclamar una indeminización por clientela una vez resuelto el contrato por la  empresa concedente de la distribución.

Tal es así que el TS, en otra sentencia dictada el 7 de noviembre de 2013 (EDJ 2013/225908 STS Sala 1ª de 7 noviembre 2013) denego dicha indemnización en base a que “ la demanda no identificó esta clientela ni menos aún acreditó su aportación ni las perspectivas constatables de mantenimiento de tales clientes por parte de la demandada una vez cesada la relación con la actora. Se limitó a afirmar, sin la exigible concreción, que era obvio (“es evidente”, “no puede cuestionarse”, “así se deduce sin margen de error posible”) que el esfuerzo desarrollado en ventas, publicidad y posicionamiento en el mercado de ambos hoteles hasta la fecha, beneficiaría su posicionamiento, el fondo comercial y con ello las ventas de la demandada, y mencionaba, como base fáctica sobre la que se sustentaba la reclamación de la indemnización por clientela“.

Por tanto, en la reclamaciones planteadas ante los juzgados es necesario para su exito que el distribuidor cesado demuestre de forma fehaciente -a través de los medios probatorios oportunos- la existencia de una clientela lograda como fruto de su actividad o que ha incrementado sensiblemente las operaciones con la clientela ya existente, de cuyos beneficios  podrá seguir disfrutando el empresario en un futuro.

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