El mercado único digital y la discriminación de los consumidores europeos

Posted by on 10 octubre, 2014 in Comercio electrónico y nuevas tecnologías, Contratación Internacional | 0 comments

De todos es sabido que el comercio electrónico tiene un enorme potencial para el desarrollo del mercado interior europeo. Los consumidores pueden beneficiarse del mismo a través de una oferta más amplia de bienes y servicios, precios  más competitivos y  términos y condiciones contractuales más flexibles. En este sentido los consumidores a través de las tiendas de comercio electrónico pueden pedir cada vez más servicios a nivel internacional, haciendo uso del mercado interior europeo, también conocido como Mercado Único Digital (Digital Single Market).

Business Network_ by cooldesignSin embargo, tal y como recoge un informe del Parlamento Europeo títulado Discrimination of Consumers in the Digital Single Market (pdf), se está haciendo patente que muchas empresas, en especial los proveedores de servicios, a menudo restringen sus actividades a un país determinado o un determinado grupo de países dentro del mercado común. La práctica de las empresas de limitar sus ofertas a ciertos estados o regiones crea frustración en los consumidores, que sienten que están excluidos del mercado interior. Estas prácticas disminuyen la confianza y, en última instancia el nivel de la contribución de los consumidores al mercado interior, contraviniendo así mismo lo dispuesto en el art. 18 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea,  el cual dispone que “en el ámbito de aplicación de los Tratados, y sin perjuicio de las disposiciones particulares previstas en los mismos, se prohibirá toda discriminación por razón de la nacionalidad”.

Motivos para la discriminación
Según el estudio del Parlamento Europeo, para el 56% de los consumidores, la razón principal para la compra transfronteriza es que el producto en cuestión no se encuentra disponible para la compra en su mercado nacional. En estos casos, los consumidores que no pueden proveerse de determinados productos o servicios en las tiendas online de su país, tratan de aprovechar el mercado único a través de tiendas de comercio electrónico internacionales. Sin embargo, en un número significativo de casos, los minoristas en línea de otros Estados miembros rechazan la venta a este tipo de consumidores a través de diferentes maneras (discriminatorias para el consumidor extranjero).

Las razones esgrimidas por las empresas son varias, entre otras las siguientes:
–    costos financieros directos (IVA, impedimentos por copyright en un determinado mercado)
–    costos de conformidad (diferencias en la implementación de las directivas)
–    inputs de los proveedores
–    procesamiento de pagos y pagos en línea (verificación de domicilios, métodos de pago, tipos de cambio)
–    costos de transporte y entrega.
–    Atención al cliente (idiomas)
–    diferencias culturales

El hecho de que las empresas no vendan más allá de las fronteras implica que muchas veces los consumidores encuentren en el mercado nacional menos opciones y más caras, o incluso que no puedan acceder a productos de otros países.

Tipos de discriminaciones hacia el consumidor
1. Negativa a vender a los consumidores de otros Estados miembros

En 2010, el 74% de los minoristas de la UE no vendieron productos o servicios a  clientes de otros países miembros. En este tipo de discriminación, un consumidor extranjero no puede efectuar su pedido a una tienda online específica porque la tramitación del mismo requiere una dirección en un país específico.

2. Aspectos discriminatorios del redireccionamiento

En este caso, los negocios en línea en lugar de negarse a celebrar un contrato con otros consumidores internacionales, redirigen al consumidor a una tienda online localizada en su país. Por tanto los operadores de comercio electrónico utilizan webs destinadas a vender en un país en concreto.

3. Discriminación a través de la utilización de términos y condiciones distintas

En estos casos se ofrecen opciones diferentes relativas al pago, entrega y costos de transporte del los bienes y servicios ofertados, según el lugar de localización del consumidor, distinguiendo entre los consumidores nacionales e internacionales.

Tal y como se menciona en el informe,  la Comisión Europea ha propuesto una normativa común europea de compraventa (Common European Sales Law) así como una reciente legislación relativa a los métodos de resolución alternativa de conflictos (ADR) que constituyen  pasos en la dirección correcta para la eliminación los obstáculos del Mercado Único Digital  (DSM), siendo más efectivos que la mera presión  a las empresas para que extiendan sus actividades a todo el territorio de la UE.

El sistema actual de derecho internacional privado y procesal de la UE obliga a la empresa a litigar en el extranjero y a aplicar la ley nacional del consumidor extranjero, ley que es desconocida para el operador de comercio electrónico. Es por eso que las iniciativas legislativas mencionadas son de capital importancia para superar las barreras existentes en el comercio electrónico intraeuropeo.

 

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